
Nos mofamos en cada momento de la libertad, así como de sus sinónimos y de los actos que esto conlleva. Volamos surcando mares, buscando cual barco pirata islas fantasiosas, místicas y extravagantes con la finalidad de enriquecernos materialmente. Pero ser libres precisa antes que nada enriquecernos moralmente. La felicidad, como toda utopía, tiene sus momentos de pleno auge y momentos en los que sentimos que el peso cósmico del mundo recae sobre nosotros hundiendonos en un lodo de dudas y frustraciones. Ser feliz forma parte de ser libre, y tendría que ser una obligación existencial.
¿Somos realmente libres?¿Creemos en la libertad?¿Luchamos por ella? Nos planteamos tantas preguntas, que las dudas nos hacen esclavos de un señor que carece de compasión por nosotros, ya que por mucho que preguntes jamás hallaras respuesta. Es entonces cuando comenzamos a refugiarnos en la indiferencia, en el conformismo, y es cuando cada vez más nos vamos "adaptando" a esta sociedad perteneciente al Estado de la Hipocresía.
Nos hacen creer, éstos agentes de la mentira, que somos libres, pagando por una casa, por un coche, un buen móvil y un buen traje de boda. La Libertad se ha prostituido hasta tal punto que algunos osan explotarla, pero ¿ Quién explota a quién realmente? ¿Nosotros a la libertad? o, ¿es la libertad quien se burla de nosotros?.
Muchas veces la libertad esta de nuestra parte, nos dona derechos, justicia y felicidad, pero es el hombre el que mancha su dignidad convirtiéndola en un "bisnes", y es ese el peor de los pecados mundiales, traficar con la libertad. El hombre a lo largo de la historia solo ha tratado de lucrarse económicamente en nombre de esta dama. Crean armas, explotan niños, forman guerras y lo peor de todo es que intentan vendernos el cuento a nosotros, los jóvenes que le rendimos culto, los que luchamos por la verdad, los mismo que boicotean a aquellos que atentan contra la libertad de la propia libertad.





La segunda emisión del programa, un éxito más.


